¿Merece la Pena Vivir? Aprende el Arte de Vivir

merece la pena vivir la vida?
merece la pena vivir la vida?

¿Vale la pena vivir? se preguntan muchos en tiempos adversos y afectados por la enfermedad, la economía, el desánimo, la depresión, melancolía, etc., conviene recordar que somos mucho más que nuestros deseos y carencias.

 

Somos felices, cuando lo estamos siendo, porque la felicidad no es un estado permanente en la vida, hasta la melancolía puede describirse como la felicidad de estar tristes, por eso es bueno estar preparados para disfrutar de los pequeños momentos de felicidad con los que nos vemos sorprendidos aquí y allí.

 

Vivir, no resulta fácil, es más, la mayoría de las veces, la vida no es justa, pero el ser humano tiene la característica de crecerse ante la adversidad, y es que durante las crisis aflora lo mejor de cada uno, pero se necesita cultivar la personalidad para afrontar las dificultades con entereza y recordar que todos los días amanece un nuevo día lleno de oportunidades.

 

Nos cuentan nuestros mayores, que antaño se educaba para la vida, esto desarrollaba el ser, para que aprenda que no se lucha porque se es fuerte sino que se es fuerte porque se lucha, pero claro para llegar a tal punto hay que cultivar el autocontrol, la inteligencia, el manejo adecuado de los sentimientos, la capacidad de planificar y de anticiparse a los acontecimientos.

 

En realidad vivir es algo maravilloso porque la vida es preciosa no debería pasar por nosotros sin pena ni gloria. Hay que sentir y expresar, porque nuestras emociones son el idioma universal del corazón, sin normas y sin razones.

 

El Arte de Vivir

 

El arte de vivir es encontrar lo positivo incluso en situaciones adversas, evitando el bloqueo a causa de los pensamientos negativos y el pesimismo que actúa como excusa para el fatalismo y la gandulería.

 

Cada día hay que luchar fielmente por lo que se cree, por causas nobles, porque la autosatisfacción no es suficiente, superar los miedos y la incertidumbre, comprometernos; qué mejor que hacerlo con la mejor de nuestras sonrisas.

 

Según los expertos de un tiempo a esta parte parece que se ha perdido la capacidad de gestionar las emociones y esta gestión es vital para que aceptemos la complejidad de la vida porque no todo es bueno o malo.

 

La felicidad no está en el tener sino en el ser, si no somos conscientes de esto, llegará el día en el que inevitablemente nos demos cuenta de la soledad en la que vivimos, nos sentiremos desamparados y vencidos por el miedo y el dolor.

 

Estar de buen humor es un aprendizaje sano, es mejor aprender a no lamentarse de los problemas, de los problemas hemos de ocuparnos, no preocuparnos; controlar las preocupaciones, evitar el resentimiento, disfrutar del acto de perdonar, porque cuando perdonamos no cambiamos nada del pasado pero sí podemos cambiar el futuro al recobrar el equilibrio emocional.

 

Hay que aprender a afrontar el estrés y los miedos, conviviendo con ellos, huyendo del victimismo, la pena y los pensamientos negativos, según la inteligencia emocional aprendemos más y mejor cuando estamos distendidos, el estrés idiotiza.

 

La diversión es importante y necesaria para el desarrollo y el crecimiento personal, al parecer las personas despiertas gozan de buen humor y están libres de remordimientos.

Groucho Marx: No te tomes muy en serio la vida, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella

 

 

 

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